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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Olvidar y volver a encontrar 1

Son tres horas de viaje, me voy a llevar mis cascos, y voy a escuchar música todo el camino.
Ya hemos llegado, me he quedado dormida.
Siempre hemos tenido esta casa nunca antes había venido.
No conozco a nadie aquí, así que antes de comer voy a dar una vuelta, aunque no conozca a nadie al menos me podre guiar yo misma.
Llevo andando como una media hora no he visto a nadie de mi edad, este pueblo está muerto, me vuelvo ya a casa.-Suena raro decir casa cuando no estoy en el pueblo en el que vivo.
-Hey chica, espera...-Un chico viene corriendo.
-¿Qué pasa?
-Hazme un favor ¿Vale?
El chico se acerca, me coge por la cintura y me acerca a él. Me retiro poco a poco, pero vuelve a acercarse... Se acercan unos chicos.
-Venga va, te creemos, vayámonos ya.-Dicen.
-Joder no lo digas en ese tono que si quieres la beso.-Me pongo nerviosa, si me hace algo creo que el pobre saldrá malparado. Aunque de pobre bastante poco...
Nos damos la vuelta, él se pone de espaldas a los chicos, y agacha la cabeza haciendo como el que me besa, pero no me llega a tocar.
-¿Que os lo creéis ya?
-S...sí.
Se van y el chico se queda conmigo.
-Muchas gracias.-Dice.
-De nada, pero si lo vuelves a hacer, tendrás que ir al hospital.
-Huy pero si la chica ladra, haber chica no se puede ladrar así, si no nunca saldrás conmigo.-Dice mientras carcajea.
-A ver chico, que te quede clarito.-Me acerco a él.-ni tú tienes posibilidades,-Me aproximo un poco más.- ni yo quiero salir con alguien como tu.-lo empujo, y le doy la espalda.
Me alejo y vuelve a decir.
-Sí, sí, seguro, acabaras de mi mano...
Cierro la mano y aprieto el puño.
Llego a mi casa, he estado unos minutos andando y me siento en un pequeño columpio del porche. Ahora que me fijo, es una casa bastante grande, es de color blanco, y tiene un buzón verde, es una casa perfecta...
-Hey chica, ahora no ladras...
-Aggg ¿Qué haces aquí?
-Vivo aquí,-Señala a la casa de al lado.-¿Y tú que haces aquí?
-Vivo aquí.-"Vivo" me ha gustado decirlo, aunque no sea cierto.
-Anda, ¡Vecinos! Así podré endulzarte los días.
-Sabes...Existe una diferencia entre endulzarme, y amargarme, y precisamente tu no endulzas.-Digo poniendo los ojos en blanco.
-Que genio, pero ya te digo que seras de mía.
-Yo no soy, ni seré de nadie imbécil.-Digo alterada.
-Au, eso me ha dolido, no hacia falta el insulto.
-Pues espero que te haya sido de buen provecho.-digo.- Adios.-Acabo diciendo, me levanto y entro en casa.
-Adios guapa.
Que se ha creído este, no lo aguanto.

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